2024/02/22

Capítulo 3: Un logro

Un día como cualquier otro, estaba caminando tras una ardua práctica.

Cuando exploraba el dormitorio de mis nuevos papás, descubrí un libro que estaba dentro de un armario. Era grueso y parecía no haber sido tocada por alguien en mucho tiempo, el polvo que lo cubría comprobándolo. Su título era «Artes marciales: guía completa», la contratapa con un: «Edición especial de la Academia de Artes Militares Romtus».

Si no recuerdo mal, Vruwyn quería ir a esa institución cuando era adolescente, pensé mientras abría el libro. Creo que no estaría mal vivir mi propio Arco de la Academia… Sí, cuando tenga la edad suficiente puede que vaya. Aunque primero tengo que saber si soy un mago o no.

El talento mágico se suele determina entre los tres y cuatro años, cuando el cuerpo es lo suficientemente fuerte como para soportar el cambio en el flujo de qí. Existieron casos extraordinarios donde se hizo antes debido a que la persona ya estaban bien desarrolladas. También se podía pagar una verificación a través de un objeto mágico, pero la suma de dinero necesaria era impagable para mi familia.
Maldita pobreza, me quejé antes de centrarme en leer.

La primera página era una introducción y la siguiente un índice: «Historia de las artes marciales», «El arte del guerrero», «Fundamentos de la magia marcial», «Ventajas y desventajas contra emisores» y «Lista de magos marciales importantes».

Esto va a tomar un tiempo, suspiré, aunque la curiosidad ya me estaba matando.

«Las artes marciales son una forma de combate antiquísima. Las primeras que fueron registradas fue en el 1007 a. L., cuando…», decía la primera parte.

Por cierto, actualmente es el año 12 042 d. L., en primavera. El «d. L.» significa «después de Lóndirra», la Diosa de la Justicia y su influencia siendo el equivalente qintiquiano (sí, ése el gentilicio de este mundo) de Cristo. Su religión es llamada «londarrismo», dictando que el fuerte debe proteger al débil y que la magia es un poder que se usa con total responsabilidad. 

No sé si en verdad existan los dioses, pero al menos esta religión no parece una secta. De hecho, en el pueblo hay algunos londarrianos muy creyentes y que son buena gente. También hay múltiples religiones, cultos y sectas de diversa índole alrededor de Qíntico, pero no conozco mucho de ellos.

Tardé un buen tiempo en leerme la sección de historia, ya que se extendía bastante. Rápidamente pasé a las siguientes partes del libro, el cual contenía una enorme cantidad de información. En serio, era demasiada.

La parte que más me interesó y por mucho fue «Fundamentos de la magia marcial», la cual decía:

«Cada potenciador lleva consigo lo que se denomina “flujo marcial”, que es la forma que toma el flujo de qí cuando se crean las bases de un auténtico guerrero mágico. Es una sustancia que recorre los meridianos y sigue la voluntad de su usuario, amplificando las capacidades físicas y mentales.»

Había un dibujo representativo del flujo marcial, el cual era simbolizado como un líquido dorado en el caso de un guerrero en el Reino de la Supremacía.

«Para crear dichas bases, se necesita (obviamente) un talento genético. Cuando éste despierte, hay que meditar y tratar de sentir el qí interno hasta lograr manipularlo, haciéndolo circular hasta que el flujo se active exitosa y permanentemente. Es un proceso lento y arduo que puede requerir semanas, pero los resultados son satisfactorios.»

Acabando de leer algo tan interesante, me surgió la curiosidad de intentarlo. O sea, ¿qué mal podría causarme? Probablemente unos días de dolor, pero no creo que mucho más.

Je, je, hay que intentar para saber, ¿no?, pensé mientras me sentaba con las piernas cruzadas y cerraba los ojos, haciendo mi mejor intento de meditación.

Calmé mi respiración y la estabilicé, como si quisiese dormir. Luego me concentré en percibir algo dentro de mí, en lo más profundo de mi pequeño cuerpo femenino. Como si tratara de averiguar los secretos más recónditos de mi organismo y psique.

Un minuto. Nada.

Cinco minutos. Nada.

Diez minutos. Tenía una ligera sensación desconocida.

Quince minutos. La sensación no aumentó ni disminuyó.

Veinte minutos. Sentía que esa sensación incrementaba poco a poco.

Treinta minutos. Creía empezar a percibir algo raro.

¿Eso…?, cuando estuve a punto de sentir algo recorrer mis venas, me desmayé.

*

Una semana después.

—¿Seguro que está bien? —preguntó Syndra, con yo sentado sobre su regazo mientras comía.

—¿A qué te refieres? —Vruwyn, que estaba devorando una pata de lo que parecía un pollo, la miró con una ceja en alto.

—Sobre Teressia —explicó Syndra con tono preocupado tras un bocado de carne blanca, literalmente.

—Ah, sí —dijo Vruwyn, como si se hubiese acordado de algo—. ¿No estuvo durmiendo demasiado en el piso de nuestro dormitorio? Incluso tiene su propia cuna…

—Sí, ¿no te parece raro? —preguntó Syndra—. Digo, no me parece bien. ¿Deberíamos hacer algo?

—¿Se ensució? —La pregunta de Vruwyn no parecía tener sentido.

—No, pero…

—¿Se lastimó?

—Gracias a Lóndirra, no…

—¿Rompió algo?

—Tampoco, aun así…

—Entonces, asunto arreglado. —Ante la declaración de Vruwyn, no pude evitar reírme por alguna razón—. Si no molesta ni se perjudica, debería estar bien. Ádel fue incluso más brusca en su infancia, pero no le pasó mucho.

—Bueno, se cayó al río por jugar como una bruta —comentó Syndra con una risita, menos preocupada.

—Y Teressia es más tranquila que ella, así que no le pasará nada —afirmó Vruwyn con una risa tras las palabras de su esposa—. O eso espero.

—Si tu lo dices… —dijo Syndra con una sonrisa suave—. Como sea, ¿y Ádel?

—Creo que está almorzando con Gadwil —respondió Vruwyn, mencionado al novio de mi hermana mayor.

Por cierto, Ádellet tiene doce años. En Qíntico, el cuerpo se desarrolla por completo a los quince, por lo que mi hermana mayor ya parece una adolescente hecha y derecha. En todo sentido, tanto físico como mental.

Si no recuerdo mal, Gadwil tiene catorce. El año que viene ya es adulto y se supone que viajará para inscribirse en la Academia de Artes Militares Romtus, que queda en el Reino de Irlad, en el extremo sur del continente Dinrat (aquí), uno bastante pequeño comparado al resto. Por cierto, ahora vivo en la República de Krulmón, que es conocida por su comercio.

Dejando eso de lado, el almuerzo pasó bastante rápido. Vruwyn y Syndra compartieron una buena cantidad de chistes antes de que cada uno fuera a trabajar, yo siendo llevado por la segunda.

En el camino, pude ver más del Pueblo de Dírdin (donde nací y vivo actualmente): las calles ya empezaban a ser pavimentadas gracias a los esfuerzos en conjunto de los ciudadanos, habiendo múltiples personas yendo y viniendo. Entre ellos, pude destacar a un compañero de trabajo y amigo de Vruwyn.

—Hola, Syndra —saludó Falein, un hombre corpulento y vestido con una armadura ligera.

El tipo parecía estar llegando tarde al trabajo, ya que se le veía bastante apurado. Apenas mi madre le devolvió el saludo, Falein prácticamente salió corriendo hacia la entrada del pueblo, donde se puso a hacer guardia junto a Vruwyn.

Unos minutos después, llegamos al hospital. El lugar era bastante simple, teniendo un solo piso y compuesto mayormente por madera. Syndra saludó a algunos compañeros de trabajo antes de ir a su oficina.

Luego de un tiempo, algunas personas empezaron a entrar. Syndra sólo necesitó unos cuantos diagnósticos para encontrar el problema y, tras el pago, los sanó.

En Qíntico, la magia está divida en cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra. Los brujos nacen con una afinidad hacia uno o varios, pero pueden seguir usando el resto.

La curación es una técnica mágica poco usada debido a su complejidad y al talento genético que se requiere, los que la practican siendo llamados «sanadores». Para simplificar, se tiene que imbuir el qí interno dentro de la herida para acelerar el factor curativo natural para que sane, algo que es mucho más fácil de explicar que de hacer.

Syndra sólo pudo trabajar durante una hora y media antes de agotarse por completo. No era la mejor en su especialidad como era de esperarse, pero su maestría era bastante. ¡Con sólo 32 años ya estaba en los principios del Reino de la Consolidación!

Hablando de reinos mágicos, Ádellet se encuentra en el Reino de los Cimientos, donde se tiene una cantidad de qí decente y se empieza a desarrollar la fuerza mental. La pobre estaba muy ansiosa por ser una potenciadora cono Vruwyn, pero le tocó ser una emisora.

Supongo que ya se habrán dado cuenta de que toda mi familia es maga, ¿no? ¡Y es que es casi imposible de que no sea uno también!

Algo que comprobé tiempo después.

*

Pocas semanas tras cumplir dos años, ya llevaba una buena racha de entrenamiento.

Sentado… Espera, ¿debería empezar a cambiar mi pronombre cuando pienso…? ¡Ni loco! Al menos quiero guardar un poco de mi hombría, aunque sea dentro de mi mente.

Dejando de lado mis divagaciones, los meses de entrenamiento empezaron a dar resultados. Mi cuerpo poco a poco se volvió más resistente y fuerte, por lo que el flujo marcial ya podía verse en camino.

Durante una madrugada cálida debido al verano, me encontraba sentado con las piernas cruzadas. Con los ojos cerrados, ya llevaba un buen tiempo meditando.

Y, entonces, algo ocurrió.

¿Eso es…?, podía sentirlo con total claridad. Una sustancia recorriendo mi cuerpo, moviéndose lento pero constantemente a través de lo que parecían mis venas, aunque no lo eran. 

¡El flujo marcial!, pensé con alegría. ¡Bingo…! ¡Ah, mierda!

El dolor que me golpeó al instante fue tan increíblemente horroroso que casi estuve por gritar. Apreté los dientes, usando toda mi fuerza de voluntad para no expresar las dolencias que provocaba mover el flujo marcial a través de los estrechos meridianos, siendo similar a querer meter un palo dentro de una uña.

Pero, a pesar de todo el dolor, sonreí. Y no por algún tipo de masoquismo.

Lo logré.

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