2024/02/25

Capítulo 19: Un nuevo oficio (Parte 2)

Mi pie derecho se adelantó, mis manos sosteniendo con firmeza mi espada de madera. Me sentía similar a cuando entrenaba con Vruwyn, lo que me entristeció un poco y pronto se convirtió en combustible que encendió las llamas dentro de mí, instándome a conseguir mi objetivo.

—¿Ya? —preguntó Rakuth con una sonrisa extraña; no podía afirmar si era burlona.

—Ya. —Fue lo único que respondí, usando mi flujo marcial para aumentar mi velocidad al máximo y salir impulsado hacia adelante.

Acorté la distancia en cuestión de segundos, blandiendo mi arma en diagonal con toda mi fuerza. Sin embargo, la espada sólo cortó el aire y sentí el sonido vibrante de algo acercándose detrás de mí a toda velocidad.

Me giré lo suficientemente rápido como para interceptar la espada de Rakuth, quien aún mantenía esa sonrisa. En serio, eso es molesto, me quejé para mis adentros mientras caía al piso sólo para para darme vuelta casi de inmediato y levantarme de un salto.

—Lo estás haciendo bien, niña —dijo Rakuth.

¿Por qué nadie diferencia que una niña y una adolescente NO son lo mismo?, me pregunté mientras esquivaba a último momento un ataque vertical. Ya van dos veces en estos dos días que alguien me llama niña a pesar de que ya soy una adolescente. ¡Es molesto, maldita sea!

Debido a mis divagaciones completamente innecesarias, noté bastante tarde que la espada de Rakuth se movía en horizontal hacia mi cuello. Por suerte, logré agacharme a tiempo y lanzar una estocada que llevaba consigo toda mi fuerza hacia el abdomen.

Sin embargo, Rakuth sólo movió su cuerpo a la vez que cambiaba la dirección de su espada aprovechando el impulso que aún tenía. Si no hubiera sido por la gracia de la casualidad y a una rápida esquivada, el dolor de nuca me hubiera paralizado durante unos minutos.

Espera un momento, pensé al darme cuenta de algo, ¡¿el tipo no está usando su flujo marcial?!

Estaba tan concentrado en demostrar mi fuerza que no me percaté del nulo brillo típico del qí de un potenciador en Rakuth, quien parecía estar utilizando sus capacidades físicas básicas. ¡El bastardo me estaba poniendo al límite sólo con su cuerpo base!

¡¿Quién carajo es este cabrón?!, me pregunté. ¡Como mínimo debería estar en el Reino de la Alta Maestría! ¡¿O es que yo soy tan débil?!

Por culpa de mi conmoción no me di cuenta del ataque vertical de Rakuth, quien ya estaba a pocos pasos de mí. Traté de esquivar hacia la derecha, pero ya era demasiado tarde; la espada de madera impactó contra mi hombro izquierdo, destrozándose por el impacto y dislocando mi articulación.

—¡M-MIERDA! —grité de dolor mientras caía de rodillas, sosteniendo mi hombro ahora inerte—. ¡¿P-POR QUÉ C-CARAJO FUISTE CON T-TANTA FUERZA?!

¡El muy bastardo parecía haber querido matarme! ¡Y encima mantenía esa maldita sonrisa en su cara de imbécil!

—Perdón, suele pasarme —dijo Rakuth—. Ya va a venir nuestra sanadora de confianza, así que no te preocupes.

—¡¿CÓMO QUE NO ME P-PREOCUPE?! —exclamé—. ¡Me a-acabas de d-dislocar el hombro!

—Anda muy llorona la niña. —Ignorándome por completo, Rakuth le habló con tono sereno a Ádellet, quien estaba poniendo una expresión de completa estupefacción.

Veinte minutos y varias quejas después, mi brazo ya estaba en perfectas condiciones.

Maldito viejo, pensé mientras veía a Rakuth, quien ahora estaba por poner a prueba las habilidades de Ádellet. Además, ¿desde cuándo hay tanta gente?

Sin que me hubiese dado cuenta, al parecer se había reunido una buena cantidad de mercenarios para ver el espectáculo. Había estado tan inmerso en la corta pero desafiante pelea que no me percaté.

—Rakuth no suele actuar como el examinador —dijo Casedria, la sanadora de confianza de la sede, quien era una mujer algo voluptuosa de cabello rubio y ojos negros.

—¿Eh? ¿Por qué? —pregunté con confusión, aunque tenía algo de sentido debido a la abrumadora fuerza de ese tipo.

—Como próximo sucesor de la Liga Ilnak, tiene bastante trabajo encima —explicó Casedria con una sonrisa.

¿Eh?, quedé completamente atónito. ¿Acaba de decir próximo sucesor? ¡¿Me estás jodiendo?! ¡¿acabo de luchar contra el maldito siguiente al mando, Rakuth Ilnak, del gremio al que me estoy por unir?! Bien, ¡entonces voy a demandarlo por dislocar mi hombro con una fuerza innecesaria!

—Te sugiero que ni lo intentes —dijo Casedria, como si hubiese notado mis intenciones—. En primer lugar, no te harían mucho caso a menos que vayas a juicio. Tampoco creo que quieras enemistarte con Rakuth, más teniendo en cuenta que te estaba ayudando.

—¿Ayudando? ¿Cómo? —Dislocar mi hombro no creo que sea la mejor manera.

—Él hace ese tipo de cosas cuando cree que tiene que dar una lección importante —explicó Casedria—. Te aconsejo que recuerdes tu pelea y veas en qué fallaste.

Estaba por decir que el bastardo pudo habérmelo dicho con palabras y no con dolor, pero de repente recordé mis divagaciones durante la batalla. Y es que me había estado distrayendo más de lo necesario… No, simplemente distraerse había sido un gran error.

Estoy seguro de que ese viejo también lo hizo para joderme, pero tiene razón en que estaba cometiendo una enorme equivocación, concluí. Si ésa hubiese sido una pelea real donde mi vida estuviese en juego, hubiera muerto.

—Tu hermana es muy buena —comentó Casedria, sacándome de mis pensamientos.

Moví mi mirada hacia el frente, viendo cómo Ádellet lanzaba conjuro tras conjuro. Las Cuchillas Incandescentes eran su ataque más numeroso debido a su velocidad de conjuración y gasto mínimo de qí, pero cada ofensiva era fácilmente esquivada por Rakuth, quien parecía estar divirtiéndose.

En un momento dado, la espada de Rakuth golpeó la rodilla de Ádellet, quien soltó un grito de dolor antes de caer al piso con un estruendoso ruido. La batalla había durado casi lo mismo que la mía, pero sólo logré observar la etapa final.

—Me confié demasiado —murmuró Ádellet, apesadumbrada.

Cinco minutos de curación y varias quejas después, mi hermana mayor y yo nos encontrábamos en la recepción.

—Felicidades —dijo la recepcionista, entregándonos dos insignias con grabados particulares del gremio—, ya son miembros de la Liga Ilnak.

Para mi grata sorpresa, habíamos conseguidos rangos altos. Ádellet era grado nueve, mientras que yo era rango diez. Las insignias, de respectivamente color plateado y bronce, se podían poner en la ropa con facilidad para ser verificados rápidamente como miembros de la Liga Ilnak y ahorrarnos problemas.

—Misión cumplida —suspiré de alivio.

Ahora que éramos mercenarios… ¿o mercenarias? ¡No! ¡Los pronombres masculinos deben mantenerse a toda costa dentro de mi mente…! Sí, ando divagando más de lo necesario.

Como sea; ser miembro de la Liga Ilnak nos ofrecía múltiples beneficios, que incluyen: tener la posibilidad de conseguir un trabajo rápido en cada ciudad media/grande, poder pedir préstamos, obtener con más facilidad ciertas cosas debido a la afiliación con una organización tan importante, entre otros. Lo único malo era la tarifa de treinta ágranes de cada tres meses para renovar nuestras insignias y mantener nuestros puestos.

—Ahora tengo hambre, así que vayámonos rápido —dije, sintiendo mi estómago gruñir. Maldito apetito.

Sin embargo, cuando estábamos a la mitad de camino hacia la salida de la sede, un hombre se interpuso. Rakuth, para ser específicos.

—¿Qué tal si se quedan un momento? —preguntó, aunque parecía más una orden. Nah, debo estar imaginándome cosas.

Ádellet y yo nos miramos un momento antes de aceptar, siendo llevados por Rakuth a una mesa cercana. Nos sentamos en las cómodas sillas que ya incrementaban mi sueño por el cansancio, provocándome un ligero bostezo.

—Desde kilómetros se escuchen los rugidos de tu estómago —dijo Rakuth, lo que me hizo ruborizarme por la vergüenza—, así que ten esto.

Uno de sus anillos brilló con una luz multicolor antes de que el espacio de alrededor se distorsionara, dos sándwiches apareciendo sobre la mesa.

—¿Eh? ¿Y eso? —pregunté, atónito y curioso.

Había visto en algunas novelas de fantasía los anillos dimensionales, pero nunca había escuchado sobre eso en Qíntico. Lo único referente que había leído era sobre la existencia de anillos especiales, pero sin ningún detalle acerca de su funcionamiento y uso.

Sin embargo, no desperdicié la oportunidad de comer y agarré uno de los sándwiches. Ambos parecían haberse hecho recién y tenían un sabor exquisito.

—Son llamados anillos espaciales, dimensionales y de almacenaje/almacenamiento —explicó Rakuth con una sonrisa—. Tienen una dimensional artificial dentro que varía en tamaño según el mago que lo crea, el cual utiliza técnicas arcanas de complejidad extrema. Son tan caros y escasos que una persona promedio no llega a ver uno en su vida.

¿Qué?, casi me atraganté con mi sándwich. Sabía que la Liga Ilnak era poderosa, ¡pero no tanto! ¡Y yo como un idiota tratando de demandar al siguiente sucesor de la organización!

—Tampoco pongan esas caras —rió Rakuth; cuando me volteé a ver a Ádellet, su mandíbula casi estaba tocando el piso.

—E-Eh, señor Rakuth… —quise decir, pero fui interrumpido.

—Sólo llámame Rakuth, sin honoríficos —declaró el próximo sucesor de la Liga Ilnak—. A menos que estemos en una situación que en verdad lo requiera, prefiero que hablemos como iguales.

—U-Uh, bueno… —dije—. Entonces, ¿qué es lo que quieres de nosotras?

—Aunque parezca un tipo poderoso pero tosco, tengo buen ojo para notar a gente con talento —explicó Rakuth—. Acabando de ver cómo luchaban ustedes dos, puedo ver que les queda un largo camino por recorrer. Pude haber terminado esas batallas en segundos, pero quería confirmar que mis estimaciones eran correctas.

En serio, ¿qué tan poderoso es este tipo?
—Observando sus habilidad, ahora puedo confirmar que tienen un futuro más que brillante —continuó Rakuth—. Como todo cazatalentos que soy, quería instarles a mantenerse como mercenarias de la Liga Ilnak. Con todos los beneficios que ofrecemos, tendrán lo necesario para continuar su largo viaje.

—¿Eh? ¿Cómo sabes eso? —exclamó Ádellet.

—He escuchado varios rumores sobre un grupo de tres mujeres con sus características —explicó Rakuth con una sonrisa astuta—. Se dice que suelen estar sucias, vestir ropa en mal estado y que todas son magas. Una sanadora, una emisora de fuego y una potenciadora de agua (esta última siendo increíblemente joven) no son cosas que puedan pasarse por alto tan fácil.

No es lindo que me digan sucio y que visto ropa en mal estado, me quejé para mis adentros. Bueno, es verdad, ¡pero no es agradable!

—También escuché que esa misma potenciadora de agua se acaba de inscribir para el Torneo Mensual de Combate Amistoso —dijo Rakuth—. Sé quiénes son el resto de participantes, así que estoy seguro de que podrías ganar algo. ¿Qué te parece si te patrocino?

—Eso… —murmuré, pensando durante un momento—… Sí, suena bien.

—Bueno, mañana por la mañana hablaremos sobre ese asunto —dijo Rakuth—. Por cierto, ¿por qué ella no se inscribió también en el torneo? Una emisora de fuego de su nivel podría… Ah, no, olvida lo que dije; creo que sé la razón.

—Sí, tener que luchar contra tres descendientes de los Doce Grandes no suena apetecible —suspiró Ádellet de resignación.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario